Retomando la escritura en un diario personal

Entre las cosas que más me gusta hacer está escribir. Y en mi diario, también dibujo y pinto. Es uno de mis pasatiempos favoritos y los momentos que tengo para mí misma y escribir, siempre suelen ser mis preferidos.

Siempre me gustó hacerlo. Recuerdo que desde pequeña le pedía a mis papás que me compren un cuaderno en dónde yo pueda plasmar lo que sea que se me pasara por la mente. Hasta ahora conservo esos cuadernos, agendas, diarios de todos los tamaños y colores. Lo que normalmente solía anotar allí, era lo que me pasaba en el día, aunque también acostumbraba anotar frases favoritas, canciones y hasta chistes.

Me viene a la memoria también, recuerdos de cuando estaba en el 4to grado en el colegio y solía llevar mi cuaderno de dibujo, y mis compañeritos se pasaban de mano en mano hojeando aquel colorido cuadernito. La verdad no era muy buena dibujante, pero igual hacerlo me causaba una paz y lo hacía de todos modos por la manera en que me hacía sentir (Algo parecido me pasa cuando canto).

Pero luego dejé de hacerlo. Ya casi no dibujaba ni escribía como anteriormente lo hacía, porque durante los últimos años del colegio estaba entusiasmadísima escribiendo mini-novelas (A ver si algún día las subo por aquí). Las solía subir en una fanpage y tenía en promedio 50 lectoras, lo que para mí ya era genial.

Sin embargo, un día un profesor de la facultad al que aprecio mucho mencionó en una clase algo sobre tener un diario. Nos sugirió que anotáramos allí todo  lo que quisiéramos: Nuestras ideas, nuestras preocupaciones, nuestros sentimientos y que luego de unos años, lo volvamos a leer y que veremos que a veces cosas que nos rompían la cabeza en el presente, más adelante lo miraremos de otra forma. Podremos observar lo mucho que maduramos y que todo pasa.

Había vuelto mi interés por escribir en un diario.

Entonces, empecé con la búsqueda del diario perfecto. Me encantó uno sencillito que vi en un súper, de tapa dura y de 100 hojas. El diseño no me importó mucho, porque después lo iba a redecorar.

Así que lo primero que hice fue eso: Decorar el exterior del diario para luego, poder llenarlo de todo lo que tengo en mi mente.

Finalmente, quedó así:

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Lo pinté totalmente de negro y le agregué el ciclo lunar. ¿Verdad que quedó lindo?

Y desde el año pasado volví a escribir. El hecho de que me haya enamorado también creo que influyó, porque él era mi fuente de inspiración y despertaba un millón de emociones en mí desde el día en que lo conocí. Además de eso, en éstos últimos dos años pasaron muchísimas cosas en mi vida: Tanto buenas como malas. Y ésto de verdad que me ayuda mucho a no sentirme frustrada. Es una manera de exteriorizar todo lo que tengo dentro mío y me hace sentir demasiado bien. Así que ¡Tengo demasiado material para escribir!

En ésta sección que se llama «Mi diario» voy a ir compartiéndoles el contenido de él y tal vez, hasta les pueda servir como inspiración para empezar a escribir en el de ustedes.

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