Su espíritu libre

Lo que más me gusta de él, es su espíritu libre.
A veces, creo que su energía es inagotable. No se cansa nunca y no puede estar quieto un segundo.
Me enamora sus ganas de vivir, de crecer y su lucha interminable por tratar de ser alguien mejor cada día.
Es fascinante su inmensa paciencia para escuchar aunque esté hablando de cosas sin sentido y que al terminar, susurre palabras de aliento, capaz de calmar y reconfortar cualquier corazón agitado.
Siempre me deja sin aliento el precioso mar verde de sus ojos, que a través de ellos se puede apreciar la tormenta que se sacude detrás de su hábil y transparente fachada.
Amo su contagiante alegría que rezuma desde su interior al escuchar su música favorita y sus intentos de romanticismo al cantarme canciones de amor de las que siempre terminamos muertos de risa los dos.
Vivo sedienta de él, pero por fortuna, tiene tanto amor que un solo beso suyo es como el sol: Convierte mi vida en días soleados y calurosos, saciando por completo mi corazón anhelante y soñador.

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