Visita al Cerro Hû de Paraguarí

Viajar a Paraguarí, es una maravillosa oportunidad para apreciar los paisajes más verdes y maravillosos de Paraguay.

Esta vez, Nato y yo decidimos visitar el Cerro Hû y desde muy temprano ya estuvimos viajando a nuestro destino. Por alguna razón, cuando estábamos cerca, el cerro ya no nos aparecía en google maps, así que tuvimos que preguntar a los oriundos del lugar, que muy amablemente nos dieron indicaciones de cómo llegar.

Por el camino, realmente quedamos impresionados por la belleza del sitio porque alrededor, habían varias casas que tenían una alucinante vista en el cerro y de verdad que me dieron ganas de vivir en un lugar así.

En un momento dado, solamente había una última calle empedrada que terminaba en una vieja estación de ferrocarril.

Luego de la estación, se debe girar a la izquierda y seguir el camino de tierra que empieza allí mismo. Se pasa por un polideportivo y luego de unas pocas cuadras más, pudimos ver un precario cartel que decía “Estacionamiento para el cerro”. Supusimos que ese era el lugar, así que nos preparamos para subir.

Cabe destacar que no hay nada señalizado más que ese modesto cartel, que estaba en una humilde casita que tenía gallinas, patos y hasta un cerdo. Le consultamos a una señora que estaba allí si ese era el acceso, ya que debíamos cruzar por el patio de la casa para ir hasta la entrada al cerro y ella muy cordialmente, nos confirmó que sí, que debíamos seguir derecho y luego doblar a la izquierda cerca de unas piedras.

En ese momento, nos encontramos con unos chicos que estaban volviendo del cerro y nos advirtieron de que tengamos cuidado con las avispas. Y que en un momento dado nos encontraríamos con dos piedras gigantes, en donde habían muchísimas. Su recomendación fue, que bordeemos la misma para evitar los enfurecidos insectos.

Seguimos el corto camino inicial, hasta que nos topamos con una casita muy llamativa y colorida:

Y en ese punto, doblamos a la izquierda cerca de las piedras tal y como nos había indicado la señora.

Después, le siguió una caminata como de 5 a 10 minutos en donde había pastizal y lo único que indicaba el camino correcto era un pequeño sendero de tierra hasta que nos topamos con un acceso restringido, cerrado con alambre de púa. Afortunadamente, no estaba muy alto, así que con mucho cuidado, pudimos pasar por encima.

Unos cuántos metros más, nos habíamos encontrado con las piedras gigantes con avispas. Seguimos el consejo de los chicos y bordeamos las piedras, evitando ser picados y salimos ilesos.

El camino cada vez se volvió más empinado y casi ni nos dimos cuenta que ya habíamos empezado a subir el cerro.

El tiempo estaba nubladísimo, se escuchaban truenos y había mucho viento. Nato y yo estábamos decididos a subir y ni la lluvia nos detendría, habíamos venido de muy lejos e ibamos a llegar a la cima como sea. Empezó a lloviznar y como lo tercos que somos los dos, nos arriesgamos. Afortunadamente, mientras seguíamos subiendo paró de lloviznar y pudimos ver por los huecos de los arbustos, alegremente, que el cielo se empezó a despejar.

Seguimos subiendo, hasta que pasamos por piedras gigantes que tuvimos que escalar, esquivando avispas y descansando de vez en cuando, hasta que al fin, después de aproximadamente 40 minutos llegamos a la cima.

La vista había valido totalmente el esfuerzo.

Luego nos dimos cuenta, que había otro sendero y creímos que debía conducir a otro punto del cerro con otra vista.

Después de dudar muchísimo, porque había varios mini senderos y por poco nos perdemos, logramos llegar.

Había una muy simpática bandera, hecha de una bolsa blanca y un palo, como señal de victoria para los aventureros por haber llegado hasta allí.

Algunas recomendaciones a tener en cuenta para subir el Cerro:

Tratar de ir lo más ligero posible: Llevar de ser posible, sólo una mochila en donde cargar lo más esencial.

Llevar mucha agua: Para llegar a la cima, se pasa por todo tipo de obstáculos y el camino empinadísimo, que requiere un esfuerzo físico considerable. El agua es vital.

Llevar comida: Snacks, sándwitches, etc. Podés picar alguito mientras estás en la cima disfrutando de la vista. Algo no tan pesado, pero que te dee energía para descender del cerro.

Llevar una bolsa de plástico: Esto es imprescindible. Es necesario que todos seamos conscientes y llevando dentro de la mochila una bolsita para guardar allí nuestros residuos de snacks, botellitas y demás. Se sorprenderían de ver la cantidad de basura que encontramos durante todo el trayecto del cerro. Realmente, era lamentable.

Es mejor ir en grupo: En varias ocasiones, había que decidir los caminos que seguir, ya que había más de un sendero. Así que para evitar perderse, les recomiendo ir con un grupo.

Evitar ir en los últimas horas de la tarde: Cuanto menos luz, peor. Por el trayecto abundan las piedras, ramas, insectos (¡hasta llegamos a ver una tarántula!) y todo tipo de obstáculos, por lo que les recomiendo ir cuando haya buena iluminación para poder visualizar mejor el camino.

Nosotros fuimos un sábado de mañana y ese día, no había casi nadie en el cerro. El lugar es lindo, la vista desde arriba es preciosa, pero como ya mencioné, a mi parecer, la basura y las pocas indicaciones para llegar a la cima son factores que se podrían mejorar.

De todas formas, si les gusta el turismo de aventura, el Cerro Hû es una excelente opción.

¡Compartí con tus amigos la entrada y animate a conocer el Cerro Hû!

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